La institución destaca que el bienestar de los adultos cuidadores es fundamental para brindar contención, seguridad y confianza a la primera infancia durante situaciones de emergencia.

Las lluvias, los cortes de suministro, los cambios de rutina y la incertidumbre que dejan los sistemas frontales no solo afectan las viviendas o el funcionamiento de los servicios, sino que también remecen la vida cotidiana y generan emociones difíciles de procesar, especialmente para niñas y niños. Ante este escenario, JUNJI Valparaíso ha hecho un llamado a priorizar el cuidado de los adultos para poder entregar un soporte emocional efectivo a los más pequeños.
La neurociencia ha demostrado que, durante los primeros años de vida, el cerebro se desarrolla en estrecha relación con los vínculos. Frente a situaciones de estrés, la presencia de un adulto que transmite calma, escucha y acompaña ayuda a que los menores recuperen la sensación de seguridad. Al respecto, la institución señala: “No se trata de ocultar lo que ocurre, sino de convertirse en ese lugar seguro desde donde pueden comprender el mundo”.
Para lograr este acompañamiento, se recomienda a las familias y equipos educativos validar las emociones de los niños, responder sus preguntas con honestidad y favorecer espacios de juego, dibujo y lectura. Asimismo, es vital que los adultos reconozcan su propio cansancio o preocupación, buscando apoyo en sus redes y evitando la sobreexposición a noticias e imágenes de la emergencia, ya que los niños observan permanentemente las reacciones de quienes los rodean para interpretar lo que sucede.
